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Fundaciones: Trabajamos por la gente

Fundaciones: Trabajamos por la gente

Emilio Vázquez Guerrero

Presidente de Fundación CB

Viernes, 10 de noviembre 2023, 09:11

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Responder a la pregunta de cuál ha sido la filosofía de las fundaciones es poner de manifiesto la génesis de las mismas. Las fundaciones son organizaciones constituidas sin fin de lucro que, por voluntad de sus creadores, tienen afectado de modo duradero su patrimonio a la realización de fines de interés general. Además, al no contar con accionistas, ofrecen su principal rasgo distintivo: la firme vocación social.

Si acudimos a la normativa que en España regula las fundaciones podemos encontrar la filosofía que impulsó el nacimiento de las mismas: 1º) perseguir fines de interés general, 2º) beneficiar a colectividades genéricas de personas y 3ª) destinar sus prestaciones al fundador o a los patronos.

El punto de partida del marco legal actual de las fundaciones lo encontramos en el artículo 34 de la Constitución Española que reconoce «el derecho de fundación para fines de interés general, con arreglo a la Ley». Por su parte, el artículo 53.1 del referido texto reserva a la ley la regulación de los derechos y libertades reconocidos en el capítulo segundo del Título I, entre los que se encuentra el derecho de fundación, especificando que dichas normas legales deben en todo caso respetar el contenido esencial de tales derechos y libertades.

Posteriormente, tras varias leyes, la necesidad de acoger en nuestro ordenamiento algunas experiencias innovadoras desarrolladas en los últimos años en derecho comparado, y la conveniencia de superar ciertas rigideces de leyes anteriores que dificultaban el adecuado desenvolvimiento de la actividad fundacional, desembocaron en la actual Ley 50/2002, de 26 de diciembre de Fundaciones, que aborda la regulación sustantiva y procedimental de las fundaciones, dejando para una norma legal distinta la regulación de los incentivos fiscales a la participación privada en actividades de interés general por ser esta una materia que presenta perfiles específicos que demandan una tratamiento separado. Este marco legal ha sido completado por la legislación aprobada en el marco de sus competencias normativas por las distintas comunidades autónomas.

Situándonos en nuestro territorio, Extremadura, y acudiendo a lo informado por la Asociación Extremeña de Fundaciones, podemos asegurar que en la comunidad hay más de 190 fundaciones (de las que aproximadamente una cuarta parte son asociadas de AFEX), que generan más de 1.200 empleos directos y otros tantos indirectos en la región, con un valor añadido bruto del sector regional de 72 millones de euros, lo que representa el 2,3% del VAP del sector fundacional español, que representa este al 0,9% del PIB, siendo el único sector que ha crecido durante la reciente crisis económica. Cifras y ratios que vienen a confirmar que el denominado Tercer Sector es imprescindible para el desarrollo social y económico como se ha demostrado estos últimos años, donde se han multiplicado las demandas sociales por los ajustes presupuestarios y han reaccionado positivamente, creciendo significativamente tanto en número como en prestaciones sociales realizadas. Y que las fundaciones en nuestra región hacen una importante aportación a sectores claves para el desarrollo y solidaridad como la atención a la discapacidad, la investigación, la innovación, la cultura, la educación, la construcción europea, el deporte, la creación de empleo, la defensa del medioambiente, las relaciones transfronterizas, la salud, la preservación del patrimonio y la puesta en valor de nuestra cultura material e inmaterial, por citar solo algunos ejemplos.

De manera más concreta y gráfica, intentando escenificar de una forma resumida la historia de una fundación, podríamos acudir al ejemplo del Monte de Piedad y Caja General de Ahorros de Badajoz, en su vertiente de obra social, para ejemplarizar la característica principal de toda fundación: la firme vocación social.

Caja Badajoz tiene cuatro etapas: en la primera, de tipo tradicional, prima el ahorro sobre la inversión (1889-1970); a partir de esta fecha se inicia una etapa expansiva, en la que se impulsa el crecimiento, intensificando la apertura de nuevas oficinas dentro de la provincia (1971-1985); el año 1986 marca el inicio de una nueva etapa de gestión, con unas líneas estratégicas en las que se concede prioridad a la rentabilidad y a la solvencia sobre el crecimiento (1986-2011); y finalmente, la etapa actual, donde la Caja ha cedido o segregado su actividad financiera a un banco y centra su actividad en la obra social mediante la transformación en fundación a partir de 2012.

Si uno acude a los libros contables de la época o al propio libro de actas de la Caja, encontraremos que la entidad se fundó con una aportación de 14.887,50 pesetas, poco más de 89 euros. Cantidad que contrasta con los más de 470 millones de euros de recursos propios que tenía la Caja en el momento de segregar su negocio financiero al banco.

El 1 de enero de 1902 la Caja de Ahorros de Badajoz abre sus puertas. Ese mismo día se realizan las primeras imposiciones. La primera libreta abierta reflejará la cantidad de 150 pesetas. Después vendrá una etapa expansiva en la provincia y, finalmente, la búsqueda de una entidad que persigue la rentabilidad y la solvencia como forma de mantener su seña de identidad, la obra social. En la cuarta etapa, la que comienza en 2012, reivindicamos las muchas cosas buenas que han venido haciendo las cajas de ahorros: dedicar una parte significativa de nuestros ingresos a la Obra Social, sin la cual nos encontraríamos carentes de una dimensión absolutamente esencial en aquellas entidades.

Hoy Fundación CB (la heredera de la Obra Social de Caja Badajoz) continúa escribiendo la historia, larga y fructífera, de nuestro compromiso con la sociedad; una tarea que se la debemos a los miles de clientes y cientos de empleados que confiaron y trabajaron por ella.

Y aquí nos encontramos más de 130 años después, transformados en una fundación, caminando en la dirección que la nueva regulación normativa del sector financiero nos indicó, que no es otra que eliminar las incertidumbres sobre nuestra estabilidad financiera y contribuir a reforzar nuestra firme vocación social.

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